Brindemos

En “Pequeñas historias de banquetes”, el libro que hoy tenemos el orgullo y el placer de presentar, se han materializado largas conversaciones, muchas aportaciones desde distintos ángulos y mucha pasión. Como no podía ser de otro modo, este libro se gestó en varias cenas, alejadas en años unas de otras, y siempre a la luz del vino.

Marta Gómez Mata y Fèlix Rabal Queixalós, sus autores, nos invitan a hacer un atento y detallado recorrido por unos cuantos banquetes famosos de nuestro acervo cultural. Y así, desde el banquete filosófico de Platón hasta el estético “El Somni” del Celler de Can Roca, desfilan en las páginas del libro banquetes surrealistas, fastuosos, frugales, osados, imposibles, o cotidianos. En casi todos ellos, y siguiendo la antigua premisa “In vino veritas”, la palabra fluye, ilumina o dispara, de tal modo que los comensales salen transformados de la experiencia.

Y es que el banquete—es decir, comer en comunidad, beber, brindar y hablar de lo divino y de lo humano— ha sido un escenario recurrente en muchas obras de la filosofía, la literatura, la pintura o el cine occidentales.

¡Brindemos para que el libro guste tanto como a nosotros nos ha gustado publicarlo!.

El libro se edita también en catalán, traducido por Tina Vallès.

 

targetó-Banquets.indd

Epifanía

Emilia-recitant-227x227Lo que nos enamoró de la poesía de Emilia Conejo, desde el primer momento, fue su feracidad, su libertad, su audacia y su libertad. Así, todo junto, en un mismo plano. Un todo inseparable de imágenes y ritmos frondosos que visten sentimientos y conceptos. Por eso decidimos publicar su Minuscularidades e iniciar con él la colección “Alcaduz” de poesía en lengua española.

El pasado martes 29 por la tarde, rodeados de amigos (gracias por venir, colegas de Difu, y también gracias, amigas y amigos fieles de Godall Edicions), tras las palabras de presentación, útiles y exactas, de Josep Bernaus, Emilia nos desveló una pequeña muestra de sus poemas. Los verdoso fueron desfilando poco a poco, acompañados de las notas prodigiosas de la guitarra de Rainer Seiferth,  y la librería Documenta se llenó de arena, de libélulas y de caracolas con alas de canela. Se  detuvieron las agujas de los relojes, crecieron palmeras entre las estanterías, un avión que se peinaba las alas cruzó volando el techo y nosotros cantamos la oración a la diosa Ahora, con los pies descalzos y nidos de golondrinas en la cabeza. De pronto, una bailarina con muletas atravesó entre las filas de sillas del público y cuando todavía nos preguntábamos si había salido de un poema de Brossa o de un cuadro de Magritte, asistimos, hipnotizados, a la frenética danza de la doncella y la muerte y nos compadecimos del pobre náufrago enamorado.  Entonces entendimos que Emilia, con este universo abigarrado, nos había revelado los miedos y las vivencias de la madurez, las obsesiones de la vida sin pausa y el vértigo y la necesidad de la escritura.

Cuando cayó el telón, la aplaudimos porque queríamos más, embriagados de palabras.

Y  con el vino de Centre Quim Soler brindamos con la alegría y la certeza de haber asistido a la epifanía de una gran poeta.

Nota final:

 Que en un tiempo no muy lejano yo fuera autora de materiales didácticos y Emilia mi editora (dura, rápida y precisa como un láser, y al mismo tiempo respetuosa y cálida como una taza de té) y que aquel día en la Documenta tuviéramos los papeles cambiados: yo editora (novata, aprendiz, nerviosa) y ella autora (nerviosa también, pero contundente y con aplomo) daba al acto un toque especial.

 Paradojas que la vida felizmente nos ofrece.

 

Aquest lloc web utilitza cookies per a una millor experiència de navegació. Si continua navegant, està donant el seu consentiment per a l'acceptació de les mencionades cookies i l'acceptació de la nostra política de cookies, clickeu per a més informació.

ACEPTAR
Aviso de cookies